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viernes, 3 de febrero de 2012

Hace ya mucho tiempo, en otro mundo, otra vida, otro curso, se nos apareció una PREGUNTA, que venía acompañada de una breve cita, un conciso pero torturante comentario contextualizador:

¿Por qué ... la fortuna en su incesante vaivén, tiene tan chocantes contradicciones? El inocente se ve aplastado bajo el peso de un castigo que merece el criminal; el vicio se encumbra en excelso trono y, siempre dominando la injusticia, el malvado pisotea el cuello del hombre recto. Se eclipsa el brillo de la virtud, perdido en sombrías tinieblas, y el justo soporta las acusaciones que merecen los malvados: éstos nada tienen que temer de sus perjurios, ni de sus fraudes vestidos de mentida apariencia.


Era BOECIO, que hacía su primera aparición entre nosotros, su primera visita.

Se puede consultar aquí, pues está en FILrioSOFÍA.



Ahora, en este mundo y en este curso, la OVEJA NEGRA ha recuperado la pregunta que daba origen a todo ello.






¿por qué los malvados logran la recompensa de la felicidad y los justos y honrados lo tienen mucho más difícil, imposible?


Luego, cuidado con la pregunta y con la oveja


BOECIO por haberse metido, casi sin querer, en líos políticos, es juzgado, sentenciado a muerte y ejecutado. Pero las muertes violentas como ésta, no son excepcionales, sino tristemente muy comunes.



Estábamos advertidos de que antes o después aparecería este CABO SUELTO.

Aquí lo tenemos ya.



Abramos, entonces, nuestra VENTANA AL MUNDO y vayamos buscando personajes históricos que padecieran una muerte asimismo violenta.

viernes, 27 de enero de 2012

BOECIO

Anicio Manlio Torcuato Severino BOECIO (480 – 524/5)

Un filósofo romano que, metido de lleno en las turbulencias políticas entre el rey Teodorico, del que era cónsul (una especie de primer ministro) y el emperador Justino, es acusado de traición.
Juzgado y condenado a muerte, es enviado al exilio en espera de que el emperador ratificara la sentencia y su condena.
En ese exilio, encarcelado, clamando por la injusticia de su condena pero esperando su más que segura muerte, …

Boecio y la Consolación de la filosofía



Ya se nos avisa al final del documento: ¡¡¡ Atentos y preparados !!

Y, por si queremos más sobre Boecio, en FILrioSOFÍA, hay más; entre otras cosas la célebre, e inquietante, pregunta.